Sistema Solar

DIRIGIDA POR MERCEDES MONCADA

S I N O P S I S

El cine – sea este ficción o documental – y la literatura, pueden ser herramientas imprescindibles para experimentar la alteridad.

Sistema Solar pretende que el espectador se sitúe momentáneamente en el sitio del contrario, del enemigo, que experimente ‘la vida del otro’. En medio de una profunda crisis política, humanitaria y social; esta película pondrá la vida de las personas en el centro de todo.

PALABRAS DE LA DIRECTORA

Si aceptamos que podemos ver aquella colina, estamos proponiendo que podemos ser vistos desde ella. La naturaleza recíproca de la visión es más fundamental que la del diálogo hablado. Y a menudo el diálogo es el intento de verbalizarlo, un intento de explicar, metafórica o literalmente, cómo ‘uno ve las cosas’, y de descubrir ‘cómo las ve el otro’.

(Modos de ver. John Berger y Justo González Beramendi)

Crecí en Nicaragua durante la revolución. Vivía en una dualidad que no era difícil de armonizar; el dolor de la guerra, las pérdidas, la muerte y la carestía lo suplían la gigantesca percepción de ser parte de un proyecto de justicia social y la certeza de estar del lado de los buenos. En ese contexto sucedieron muchas cosas en el país, que asimilaba con los elementos que tenía, especialmente por estar inmersa en una gran narrativa que me convencía de estar del lado correcto de la Historia.

Uno de esos eventos fue la ‘Navidad Roja’. Sucedió en 1982. El ejercito sandinista desplazó hacia campos de concentración a 42 comunidades miskitas, 8,500 personas que se encontraban en zona de guerra. Lo hicieron contra su voluntad, con la fuerza de las armas, porque los miskitos nutrían de combatientes a la contrarrevolución. El traslado no fue pacífico: 64 personas civiles fueron asesinadas, otras 13 torturadas y 15 más desaparecidas (según la demanda que posteriormente interpusieron). Les quitaron sus tierras y deshicieron sus comunidades. Cuando sucedió yo era una niña de 10 años y desde ese momento supe que había sido violento, pero contaba con que la guerra era cruel para todas las personas y que la guerra altera las consideraciones del bien y del mal. Estábamos en el lado de los buenos y no hay soluciones fáciles porque todas significan muerte. A los 10 años lo entendía así y después, durante un tiempo mientras crecía, también.

Pero la visión del lado de los buenos o el de los malos corresponde más a grandes narrativas, versiones, que a hechos históricos y a la realidad. El ejercicio de observar nuestro entorno, los procesos y retos colectivos, con sentido crítico y capacidad de discernir no es ordinario ni usual, no en Nicaragua pero tampoco en el resto de los países.

Desprenderme de esa narrativa fue un camino difícil porque implicó ponerme en un punto de vacío. Sin esa narrativa que normaliza y acoge, mucho de lo vivido deja de estar justificado y es doloroso. Mi filmografía recoge mucho de ese proceso.

El derrotero de lo que fue la revolución sandinista, el gobierno de Daniel Ortega, ha sido un camino largo de autoritarismo, corrupción, ausencia de procesos democráticos, crímenes sostenidos en el tiempo. Sin embargo no fue hasta que el gobierno asesinó y reprimió con brutalidad y a la luz pública, que el rechazo al gobierno tomó expresión corporal y explícita.

Esta película pretende ahondar y dar pistas para pensar porqué nos es tan difícil construir un país de paz, siquiera con las mínimas nociones de justicia social. Empecé este texto hablando de la Navidad Roja porque para mí ha sido un norte para hablar con otras personas sin juzgarlas. Si yo; que me considero una buena persona consciente y tengo a los Derechos Humanos como una línea roja inexcusable, pude justificar cosas que ahora repudio; quiero tener las herramientas para entender las circunstancias en las que un sector importante de la población justifica el horror.

Nicaragua está en un momento político complejo y delicado, pero lo estamos abordando sin entender qué pasa – no me refiero al gobierno – sino al otro que no soy yo, al ciudadano que lo vive de distinta manera. Nicaragua está polarizada y toda la población es enemiga de otra parte de la población. Lo que va a pasar en el transcurso de los próximos dos años será que tomará el poder el que tenga más fuerza, no necesariamente quien aporte más a la justicia social. Esta película no pretende hacer apología a ninguna ideología ni grupo político, y no es porque yo no tenga una posición al respecto. Ni es porque crea que no es imprescindible hablar del poder y del futuro político. Creo en la necesidad e importancia de la denuncia, pero no creo que sea ese el espacio que yo debo ocupar, porque no es mi fortaleza. Deseo que mi mirada apunte a entender la realidad. Sólo podemos incidir, transformar de manera consciente nuestro mundo si lo conocemos.

J U S T I F I C A C I Ó N

No hace muchos años vivíamos un tiempo más optimista en el que parecían haber quedado convenidos principios básicos como los Derechos Humanos, el respeto al medio ambiente, si no el feminismo por lo menos la igualdad de derechos entre géneros y el respeto a la vida, a la libertad de expresión sexual y la protección a la niñez. Era un tiempo en que muchas personas creímos que no todo era posible y no todo se valía, porque teníamos instrumentos que, si bien no solucionaban los problemas de desigualdad y justicia social, por lo menos regulaban los excesos. La Corte Internacional de Justicia, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la ONU, la OEA, instituciones con voz escuchada y con calidad de arbitraje como Human Rights Watch o Amnistía Internacional. La década de lo 90 por lo menos daba un resquicio para pensar que teníamos herramientas para que a menudo la impunidad no fuese la salida más probable.

Ahora la vida humana en el planeta enfrenta peligros y dificultades cada vez más apremiantes y cada vez contamos con menos recursos para hacerles frente. Peligra nuestro ecosistema, peligra especialmente la vida de las mujeres, la pobreza aumenta considerablemente al igual que la guerra y peligra el futuro cercano. Pienso que la parte más difícil de manejar este escenario es que los 4 jinetes no vienen montados en el carro del capitalismo privado, sino que este opera de manera oficial a través de gobiernos elegidos democráticamente. Con procesos electorales más limpios o más sucios, la realidad es que en todos los continentes tenemos gobiernos con políticas que ponen en riesgo la dignidad, la vida y la forma que tendrá el futuro humano; y que han sido votados por muchas personas.

Muchas personas escogen, como la alternativa más deseada, programas de gobierno que implican un enorme retroceso para la población. Me interesan esas personas. Humanizarlas para entender que nos está pasando.

Ocupar el espacio del otro no hace que cambien nuestros principios, ética o nociones de justicia; sólo que comprendamos que la raíz de los problemas que nos aquejan y sus soluciones pasan por humanizarnos más. En todos los espacios que habitamos.